Reductoras (low range)
El segundo juego de marchas de los todoterreno de verdad: una reductora que multiplica el par y baja todas las velocidades. En reductora el motor trabaja en su mejor régimen incluso a paso de hombre, y el control se vuelve quirúrgico. Se usan en arena (típicamente segunda o tercera), subidas y bajadas empinadas, terreno técnico, remolques y rescates.
A igualdad de relación final, en un cambio manual usar una marcha más alta con las reductoras puede someter al cambio principal a esfuerzos menores, repartiendo la reducción entre cambio y transfer. Además hay una diferencia práctica importante: marchando en primera larga, si la situación empeora y hace falta una relación más corta, hay que pararse — o al menos reducir mucho — para engranar la reductora; viajando en cambio en segunda o tercera reducida, ya se tienen disponibles de inmediato una o dos marchas más cortas.
En un cambio automático la ventaja de las reductoras afecta sobre todo al convertidor de par: en las marchas largas, a baja velocidad y bajo mucha carga, el deslizamiento genera calor; las reductoras permiten trabajar con relaciones más favorables, menos deslizamiento y menos estrés térmico sobre el aceite y la transmisión.
Y una ventaja que se nota enseguida: para arrancar en terreno difícil, arena profunda o mucha pendiente, con las reductoras se fatiga mucho menos el embrague — la multiplicación del par hace el trabajo que de otro modo haríais patinar en el embrague.
Bloqueo del diferencial
El diferencial permite a las ruedas girar a velocidades distintas — indispensable en curva sobre asfalto. Pero en campo tiene un defecto: manda el movimiento a la rueda con menos adherencia. De ahí la regla corta para recordar: con todos los diferenciales abiertos, basta una rueda que pierda adherencia y estáis parados. El bloqueo elimina el diferencial: las ruedas giran juntas, a la fuerza.
Los tres bloqueos se usan en escalada:
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Central: se engrana en cuanto se afronta un recorrido de campo. Es la base.
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Trasero: cuando os atascáis, para facilitar la salida — o antes de un paso particularmente difícil.
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Delantero: solo en los momentos de verdad complicados. Para salir de una situación de la que no salís ni con el trasero, o en previsión de pasos extremos — muy rotos o con adherencia pésima (barro, típicamente).
¿Por qué el delantero es el último recurso? Primero: con el bloqueo delantero engranado el coche prácticamente no gira — giráis el volante y sigue casi recto. Segundo (y vale también para el trasero): un eje bloqueado está sometido a esfuerzos mucho mayores — con las ruedas vinculadas entre sí es más fácil romper juntas y palieres, y si os pasáis con el gas las roturas están aseguradas. Además, la transmisión delantera de casi todos los todoterreno es más ligera que la trasera, en dimensiones y tolerancias: un eje delantero bloqueado es el que más riesgo corre de todos.
Y siempre: bloqueado sobre lo blando, desbloqueado donde hay agarre — un diferencial bloqueado sobre asfalto, en curva, tensa la transmisión hasta romperla.
4x4 full-time vs part-time
Las dos filosofías de la tracción total. Full-time (estilo Land Rover): las cuatro ruedas son siempre motrices, con un diferencial central — bloqueable — que permite usarla también en asfalto. Part-time (estilo Land Cruiser Serie 7): normalmente propulsión trasera, la tracción total se engrana a demanda y no hay diferencial central — por eso en asfalto y suelos con agarre se viaja en 2WD, o la transmisión se tensa. Para la arena van perfectamente las dos: lo que cuenta, como siempre, es que la mecánica sea simple y robusta.
Snorkel y prefiltro ciclónico
La admisión elevada a la altura del techo. Al contrario del mito, en el desierto sirve más contra el polvo que para los vadeos: lleva al filtro aire más limpio y más fresco, y el filtro se obstruye más despacio. ¿Ayuda? Sí. ¿Es imprescindible? No — sobre todo si el coche tiene un filtro grande, como los todoterreno tradicionales. Y debe montarse con todas las de la ley, o hace más daño que bien. Si lo montáis, añadid un prefiltro ciclónico: ese remolino redondo en lo alto que expulsa la arena por efecto centrífugo — pero dimensionado para vuestro motor: con caudal insuficiente perdéis prestaciones, y con los turbo arriesgáis consumos de aceite anómalos.
Cruceta (junta cardán)
El cruce mecánico que transmite el movimiento entre árboles que trabajan en ángulo: una cruz de acero sobre rodamientos de agujas, montada en los extremos de los árboles de transmisión. En las pistas africanas es una de las piezas que más sufre: vibraciones, polvo y cargas la desgastan. Hay que engrasarla con grasa fresca antes de salir (donde hay engrasador) y escucharla durante el viaje: un "clac" al engranar la marcha o una vibración que crece con la velocidad son sus maneras de avisaros — antes de dejaros a pie.
AT vs MT
Las dos familias de neumáticos de campo. AT (All-Terrain): el compromiso — taqueado moderado, bien en asfalto y pista, silenciosos. Y en la nieve van mucho mejor que los MT. MT (Mud-Terrain): tacos profundos, separados y carcasa robusta. Su ventaja en el barro es estructural: los tacos espaciados hacen que el neumático se autolimpie a cada vuelta — algo que el AT no consigue. Pero atención a sus límites: en asfalto mojado, con los MT, el coche prácticamente no se detiene nunca — prudencia y distancias dobles — y en asfalto en general hacen ruido. En la arena son un punto demasiado agresivos: excavan más, y el gas se dosifica aún con más cuidado.
Dicho esto, el neumático de viaje offroad es casi por unanimidad el MT: es muy resistente a los pinchazos y no tiene ninguna situación que "te pare". Con un AT basta un tramo embarrado para pararte; con los MT es mucho más difícil.